lunes, 29 de octubre de 2007

23:54

Perrillas del reloj que silencio dejan en el olvido, cada segundo es un deseo más por seguir estando presente entre las personas que sienten que la vida es el momento y no la gloría absoluta, vida es lo que me das a diario, el momento de felicidad. Continua el tiempo y las cosas siguen pasando, quizás un minuto tuyo sea lo único bueno del día eterno, que atrapa mis sentidos con su agudeza y suspicacia a través de las horas encerrado, donde la mente no tiene escapatoria y para verte sonreír por la ventana, un minuto tras otro, que maravillas las que se pierden.

El cielo toma un color rojizo, el atardecer llega, un minuto de ese magnífico resplandor, obviamente contigo, y todo el día que fue malo, se transforma en un regalo, por el tiempo perdido sin ti. ¿Qué más que eso quiere una persona? Si el segundo en que vi tanta maravilla, fue el segundo mas largo de mi vida, porque fue el mismo resplandor que el del rojizo atardecer en el que vivo.

El cielo brilla, las nubes se dispersan, millones de ojos me miran desesperadamente para que yo los mire a ellos, como si fueran lo único en que pensar, pero cuando miremos juntos a aquellos ojos, te regalaría todos los que quieran para que te acompañen cuando yo no me encuentre en mi lugar de siempre.

Las casas se alumbran, como las calles y las tiendas que exhiben sus productos para que los consumistas los compren sin derroche al día siguiente, bien temprano por la mañana, y uno queriendo tener dinero para poder ganarme una sonrisa de tu corazón que mágicamente cautiva mi ser.

Y ahora los minutos que parecían horas y los segundos que parecían minutos, ya no lo son, ahora las horas son minutos, tanto es el deseo de estar a tu lado, que el tiempo vuela como si una tormenta lo siguiera por toda la vida, ¡al fin una tormenta que no moja! ¡al fin una tormenta buena! Y los segundos corren por la vida, para darme el tiempo que necesito para besar y llegar a tu corazón para que no sufras, para que el problema sea la solución y para que veas la locura de mi amor.

El día que algún rato fue eterno, ahora hace sus ultimas plegarias, tan solo seis minutos para crear conciencia, para ver los errores y para esperar la llegada de otro día eterno, en el cual el deseo de estar contigo será mas fuerte que el este, porque mi amor avanza como los segundos en el reloj. ¡Otro día comienza y tu estas a mi lado! ¡Felicidad! ¡Un minuto más y estaré abrazando la meta!. Tiempo, das alegría y felicidad, me das las ganas de crear mi mañana, ¡sin temor y con amor!.

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U. De Chile

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