De este juego solo los más fuertes pueden salir victoriosos del encuentro, ¿Por qué la vida me trata como si todo fuera un juego? No se puede ganar, me siento derrotado.
Una sola vez en la vida se puede ganar, pero con el tiempo se pierde tan majestuosidad, uno cae en las penas, y todo lo que parecía real, se vuelve tan onírico y tan inalcanzable, como aquella manzana que esta cerca de la copa del manzano, o sea aya al final.
Tuve el premio entre mis manos, lo disfrute y me lo quitaron, ¿Qué acaso ya no estoy hecho para ti?, yo creí que si, felicidad, pero hay que esperar la noche para aquello, extraño tus sonidos, tus halagos y tus cuentos, es un minuto de deseo ahora, para mi que la vida no me quiere dar otra oportunidad.
La vida no se compra, se gana, creo que no la he ganado, espero hacerlo, para entonces me veré en la obligación de verte sonreír sin me consentimiento. Lo que más daño nos hace nos vuelve menos vulnerable a las penas ni al temor, prefiero tener un temor acumulado al no poder tener tu mano sobre la mía o acariciar tu sonrisa.
Solitario en este mundo me siento, se marchita la primera flor de la primavera, que flor más bella, ¿por qué tienes que irte ya? Si todavía la vida no empieza, ¿es que quizás la vida es solo un sueño? Tal vez lo sea o ¿es una realidad obstruida por el agua del invierno? Parece más cierto. Lo único que siento es frialdad, porque mi flor no esta y nunca volverá. Puede pasar un tiempo y quizás renacerá, espero estar presente y que se haga realidad.
Quiero ganarle al tiempo, contemplar espacios inalcanzables en estos instantes, salir al mundo y gritar mis sentimientos, despejarme y nunca desaparecer para darte vitalidad, y escuchar por siempre tu felicidad, que como aquella no hay, y como aquella nunca habrá.
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